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miércoles, 4 de junio de 2014

DESARROLLO DE NUEVOS PRODUCTOS AGRÍCOLAS MEDIANTE LA BIOTECNOLOGÍA.

Se utilizan los progresos de la biotecnología agrícola para incrementar la
productividad de los cultivos, especialmente mediante la reducción de los
costos de producción logrados disminuyendo la necesidad de plaguicidas,
sobre todo en las zonas templadas. La aplicación de la biotecnología puede
mejorar la calidad de vida, creando cepas de mayor rendimiento, o que pueden
crecer en ambientes diversos, lograr una rotación mejor para conservar los
recursos naturales o plantas más nutritivas, que se conservan mejor cuando
están almacenadas o están siendo transportadas. Se consigue así un
abastecimiento continuo de alimentos a bajo costo.
Después de dos décadas de investigaciones intensivas y costosas, el cultivo
comercial de variedades transgénicas de plantas ha tenido lugar en los últimos
años con variedades transgénicas de más de veinte especies vegetales. Las
más importantes, desde un punto de vista comercial, son el algodón, el maíz, la
soya y la colza .Los países en que se efectuaron los cultivos incluyen algunos
de los más importantes productores agrícolas del mundo: Argentina, Australia,
Canadá, China, Francia, México, África del Sur, España y los EE.UU. Las
características más frecuentes de las nuevas variedades son la resistencia a
insectos (algodón, maíz), resistencia a los herbicidas (soya) y maduración lenta de la fruta (tomate). Las ventajas obtenidas con estos cultivos transgénicos
iniciales son: mejor control de insectos y malezas, mayor productividad, y un
manejo más flexible de los cultivos. Los beneficiarios son principalmente los
granjeros y empresas agrícolas, pero también se benefician los consumidores,
con la producción más barata de alimentos. Los beneficios más generales a
favor del ambiente y la sociedad, se reflejan en una agricultura más sostenible
y mayor seguridad en los alimentos, gracias al uso reducido de pesticidas. Las
combinaciones que se están probando en economías emergentes incluyen
variedades resistentes a los virus de melones, papayas, zambo, tomate y
pimientos; arroz, y tomates resistentes a los insectos; papas resistentes a las
enfermedades, y ajíes de maduración lenta. También se está trabajando para
utilizar plantas como el maíz, y el plátano como mini-fábricas para producir
vacunas y plásticos biodegradables.

Los posteriores avances de la biotecnología tendrán, probablemente, como
resultado, cultivos con una amplia gama de características, de entre las cuales
serán de especial interés para los consumidores las relacionadas con una
calidad nutritiva superior. Estos cultivos podrían ofrecer beneficios nutricionales
a millones de personas que sufren de malnutrición y desórdenes deficitarios.
Se han identificado genes que pueden mejorar la composición de los aceites,
las proteínas, los carbohidratos y los almidones de granos y tubérculos.
Se ha incorporado al arroz un gen que produce beta caroteno y vitamina A
(arroz dorado). Este gen mejoraría la dieta de 180 millones de niños que sufren
deficiencia de vitamina A, causante de dos millones de muertes anuales. De
modo similar, la introducción de genes que tripliquen la cantidad de hierro del
arroz es un remedio posible para la deficiencia de hierro que afecta a más de
dos mil millones de personas y ocasiona anemia en la mitad.
Los progresos en tecnología genética pueden ayudar a resolver problemas
médicos, agrícolas y ambientales de los países pobres. Hasta aquí, los
mayores esfuerzos privados han sido dirigidos a la introducción de
características útiles para los productores de países industrializados, porque en
ellos las compañías pueden recuperar sus inversiones. Se necesitan nuevas
modalidades que movilicen recursos públicos y privados para que no se deje
atrás a la gente pobre en la revolución genética.
Un informe del Consejo Nuffield de Bioética del Reino Unido (1999) concluía
diciendo que hay un fuerte imperativo moral de hacer posible que las
economías emergentes evalúen el uso de nuevas biotecnologías, como medios
para combatir el hambre y la pobreza. La alianza creativa de países en
desarrollo, centros internacionales de investigación agrícola y sector privado
podría proveer nuevos medios para compartir y evaluar estas nuevas
tecnologías. Algunas economías emergentes están realizando inversiones
importantes, tanto humanas como financieras, con el fin de utilizar los
progresos científicos para mejorar la provisión de alimentos y reducir la
pobreza. Las aplicaciones de la biotecnología en agricultura están en su
infancia. A la mayoría de plantas modificadas genéticamente se les ha alterado
una sola característica, como, por ejemplo, la tolerancia a los herbicidas o a las
plagas. El rápido progreso de la genómica puede mejorar la producción de
plantas, conforme se vayan identificando más genes funcionales. Esto puede
permitir una exitosa producción de características complejas, como la
tolerancia a la sequía o a la salinidad, controlada por muchos genes. 



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